Cuando el amor comienza - un arte de T Newfields

¿Cuántos profesores son
merecedores de ese nombre?

¿No son la mayoría simplemente tomadores de rollo,
comprobadores de respuestas,
correctores gramaticales,
reflectores de propaganda o de opinión?

De pie en clase como actores ineptos
inseguros que no se saben su papel,
¿por qué los instructores se parecen
más a los artistas pésimos
que ponen sus audiencias a dormir,
o ministros malhumorados
que no pueden vivir lo que predican?

¿Cuántos estudiantes realmente
encuentran profesores que dan clases?
¿Podemos confiar en ellos para aprender algo?

Satoru: Creo que la mayoría de los maestros comienzan siendo idealistas al principio, pero finalmente se hacen cínicos.
Melissa: Tal vez eso sea un riesgo laboral. Eventualmente, muchos llegan a un punto en el que parecen robots , robots que inconscientemente realizan las rutinas de la clase.
Liao: Es curioso como cuantas instituciones sociales se convierten en la antítesis de sus objetivos declarados. Las cárceles, por ejemplo, básicamente entrenan a criminales. En realidad los militares a menudo promueven la guerra, no la paz. Y de muchas maneras, las escuelas realmente convierten a los estudiantes en más estúpidos, en vez de más inteligentes.
Tim: Yo lo llamo ingenioso. Me recuerda a la noción de doble discurso planteada por Orwell. Cada sistema, a través de una dialéctica curiosa, crea la sombra de sí mismo.

Agradezco la ayuda de las siguientes personas en la traducción de estos poemas y diálogo:
eugen_blick, Stalagmite, Sergio Esteban, pedro garcia, jdinunci, Krabat, miguel ángel, jorgenager y liz