Lily: ¿Por qué tanta gente espera a que su muerte esté próxima para hacer o decir las cosas que deberían haber hecho mientras vivían?
Ron: Parece que nuestras prioridades están erradas.
Lex: No hay duda. Si todo está en venta, nada parecerá sagrado.
Ron: Sí, si el capitalismo puro prevalece entonces nuestras vidas se convierten en materias primas en venta. Todos los aspectos de la existencia se abren venden al mejor postor.
Linda: ¿Eh? ¿Es esta una conversación real?
Ron: ¡Por supuesto que no!
Linda: Entonces, déjame añadir algo al caos: Los ultra-fanáticos son, a menudo, incapaces de tratar con la gente que no comparte sus mismos ideales. Esa especie de rigidez no funciona bien en un mundo multicultural.

Punto focal: una foto por T Newfields
Justo antes morir,
todas las cosas confluyen en un foco,
y toda nuestra existencia
se condensa en una fracción del tiempo.

En ese punto,
todo adquiere perspectiva
y es fácil discernir lo profundo de lo superficial.

En ese momento,
las vidas parecen milisegundos
y acontecimientos devienen
en fluctuaciones cuánticas
como sutiles simetrías son comprobadas.

Entre el vivir y el morir
todo fluye tan rápido que
Solo la eternidad es capaz de pasar.