Un extraño amor:

reflexiones sobre el 40° Presidente de los Estados Unidos


Un extraño amor - un obra de T Newfields


América adoraba a Reagan porque
trajo llevó Hollywood a la Casa Blanca.

Amaban al viejo Gipper porque
sabía las respuestas antes de que surgieran las preguntas
y sus anécdotas eran legendarias.

Pero, sobre todo, adoraban a este tipo porque
había traído las emociones del Valle de la Muerte
a las pequeñas salas de estar,
ofreciendo dramas con cielos en cinemascope
a personas con mentes tamaño billetera.

¡Solo el Ratón Mouse podría haberlo hecho mejor!

El único problema es que cuando la forma pesa más que la sustancia,
y las muchas contradicciones terminan suavizadas con risas,
el mundo se convierte en una película clase B.

¿No se hartó todavía la gente de esa retórica de 'cowboy'?
¿No hay diálogos con mejores líneas?

Sam: No entiendo por qué tantos estadounidenses sentían tanta admiracion por Ronald Reagan.
Terri: Entonces no entiendes la sicología humana básica. A la gente le gusta las historias. Esas historias no tienen por qué ser "verdaderas" en un sentido objetivo de la palabra, pero deben ser entretenidas e inspiradoras.
Kris: ¡De acuerdo! Es preferible una bella ficción en lugar de la dura realidad.
Sam: ¿Entonces tú dices que Reagan era un virtuoso de la fantasía y la manipulación?
Terri: ¡Precisamente! Su mente estaba a menudo en una nebulosa, y rara vez entendía en detalle lo que pasaba en el mundo, pero sabía echar a rodar historias encantadoras sobre una América idealizada.
Tim: Por extraño que suene, creo que Obama aprendió muchas cosas de Reagan.
Terri: Pues sí. Los grandes líderes aprenden de sus predecesores. Los líderes mediocres, en cambio, creen que son "únicos" y que pueden ignorar la historia.